lunes, 2 de febrero de 2009
NO HE DEJADO DE SER NIÑO
No recuerdo cuándo he perdido mi inocencia.
Ni siquiera recuerdo cómo la he perdido.
No recuerdo cuándo he perdido la niñez.
Por momentos creo que aún no la he perdido.
Quizás en el recóndito eslabón de un año
se hallen prendidas ambas
desafiando al universo de los sueños.
Quizás se hallen suspendidas
en algún deseo absurdo ya perdido
o tal vez en un recuerdo de esplendores deslucidos.
Y mientras, mil interrogantes vagabundos
invaden mis neuronas y pulsan los resortes
de la indómita conciencia
para admirarse en finas líneas
que se pierden al ocaso.
No recuerdo haber perdido mi inocencia
ni recuerdo haber dejado de ser niño
por eso, arañando tantos días,
escalo el roquedal de mi objetivo
que se alza desafiante en el abismo
de las dudas procaces y perversas.
No, yo no he perdido mi inocencia,
no, yo no he dejado de ser niño.
TUS LAGRIMAS
riegan el huerto de mi pena
y surcan entre espinos
la senda de un pasado aún cercano.
En la urdimbre del recuerdo
yaces tú, amada mía,
asida a la red de mis silencios.
Este yo que ya no es yo
decapita sus palabras
y vomita la mudez de sus miradas
intentando ver lo que no ve
porque aquello que antes era ya no es.
Y así, raído de aparejos y cadenas,
seguiré en andares solitarios
haciendo garabatos por la vida
que me arrastra
hacia el confín de mi existencia.
Se secarán tus lágrimas
con la llama del olvido.
y mi huerto marchitará sus penas
durmiendo en el barbecho
de una nostalgia deslucida.
jueves, 1 de enero de 2009
HOY, ABRAZADO A LA NOSTALGIA
Hoy, abrazado a la nostalgia,
naufrago en los recuerdos
sorteando entre mi niebla
olvidos y desaires…
Desearía hallar el horizonte,
mi horizonte, el tuyo, el nuestro
y configurar un camino cierto
que recorte la distancia a la ilusión…
Desearía abrir mi corazón
y regarte en mis silencios
con la sangre de mis sueños,
de mis anhelos más preciados…
Desearía imprimirte el sello
de mis recónditos deseos,
de las palabras que, dispersas en el aire,
acarician tan sensual momento…
Mas, anclado aquí, en esta noche ciega,
miro aquella senda de imposibles
que serpea en un paisaje deslucido
Tal vez mañana el sol regrese
y las luces den color a mi mirada,
pero entre tanto seguiré pensando en las baldías
horas que murieron pisoteadas por los años.
domingo, 30 de noviembre de 2008
ATRÁS SE QUEDA LA HUELLA
Atrás se queda la huella
de una vida torticera,
un viento de olvidos sopla
y la borra toda entera.
¿Para qué vale la huella
de una vida en la ceguera?
Mejor que llegue la muerte
que aquí vive quien la espera.
AUSENCIA
La tarde pisa la esquina.
Con su huella primorosa
llora en silencio la rosa
atada sobre la espina.
Pierde luces vespertinas
el día, entre tantas cosas,
cuando en su llanto las rosas
se aferran a sus espinas.
Que cuando el día termina
la noche viene y me acosa,
en sus sombras, esta odiosa
ausencia con sus espinas.
lunes, 17 de noviembre de 2008
AYER SEGUÍA EL RASTRO DE TU BOCA
buscando en esa ruta carmesí
los pétalos de amor, con frenesí,
que versan la pasión que me desboca.
Busqué entre ese deseo que me aboca
la última pregunta que perdí
y hallando la respuesta que pedí
despliego la pasión que tu alma evoca.
Le grito mis anhelos a los ecos
que arañan la vigilia de mis noches
llenando de tu amor aquellos huecos
vacíos que, al llegar la medianoche,
no muestran ni siquiera un recoveco
que aloje imagen fría de un reproche.
NO MUERO, QUE LA MUERTE NO ME QUIERE
No muero, que la muerte no me quiere
y pasa por mi vera sin mirarme
con pasos tan veloces por dejarme
en manos de esta vida que me hiere.
La hiel que de estos labios hoy se ingiere
anula el corazón hasta quitarme
la sangre que sentencia este desarme
de amores y pasiones que se mueren.
Deambulo por las noches de mi invierno
dejando hojas de llanto paso a paso
y avanzo por la senda de un infierno
siguiendo tantas huellas de fracaso
que dejan mi futuro sin gobierno
y arrastran mis quimeras a su ocaso.


