DESPERTE SOLO
Desperté solo
pero acompañado de tu esencia.
Tu carmín,
el aroma de jazmines
o tus blondas de celeste hilada
tejieron la red que me atrapa,
la trampa maravillosa
donde irremediablemente he caído
y de donde no deseo salir.
Desperté solo
pero en tu compañía
reviviendo la dulce melodía
que arropó la lava ardiente
de nuestros volcanes encendidos.
Las horas de ensoñaciones
recorren mi mente
como fugaces estrellas
que en tu firmamento brillan
y hacen arpegios en mi piel.
Desperté solo
pero acompañado de ti
de tus ondulaciones
donde se esconden los secretos
de este amor apasionado
y donde las horas pierden su existencia
y corren su efímera carrera
hacia el confín de los tiempos.
Volverás, lo sé,
aunque no sepa cuando
ni en que lugar.
Volverás, lo sé
y mientras despertaré solo
aunque acompañado de tu nombre
posado sobre mis labios.
martes 7 de julio de 2009
lunes 29 de junio de 2009
CERRÉ LA VENTANA AL DIA…
Cerré la ventana al día
y abrí la puerta a las sombras
de la temida noche.
Sentí el aroma del café
entre tus labios,
el latido galopando
sobre tu pecho ardiente,
provocadora fruta,
y la miel de tus ojos dulces
vistiendo de miradas
mi desnudo cuerpo.
Sentí tus dedos
caminando
mis recónditos deseos,
explorando sueños imposibles
y escribiendo aquel poema
que encendió mi piel.
Sentí tus labios,
odalisca de opulento ensueño,
posarse sobre el poro abierto
de mi amor cautivo.
Sentí perderme
en ti,
en tus senderos imposibles,
en la cegadora luz
que de ti manaba.
Sentí pegarte a mi
como segunda piel,
erizando mi pasión oculta
y enlazando mi timidez yacente
con un manto de oro y fuego.
Sentí como al final te fuiste
entre las sombras
de la temida noche
dejándome el sabor de tu recuerdo
vertido entre el aroma de un café.
y abrí la puerta a las sombras
de la temida noche.
Sentí el aroma del café
entre tus labios,
el latido galopando
sobre tu pecho ardiente,
provocadora fruta,
y la miel de tus ojos dulces
vistiendo de miradas
mi desnudo cuerpo.
Sentí tus dedos
caminando
mis recónditos deseos,
explorando sueños imposibles
y escribiendo aquel poema
que encendió mi piel.
Sentí tus labios,
odalisca de opulento ensueño,
posarse sobre el poro abierto
de mi amor cautivo.
Sentí perderme
en ti,
en tus senderos imposibles,
en la cegadora luz
que de ti manaba.
Sentí pegarte a mi
como segunda piel,
erizando mi pasión oculta
y enlazando mi timidez yacente
con un manto de oro y fuego.
Sentí como al final te fuiste
entre las sombras
de la temida noche
dejándome el sabor de tu recuerdo
vertido entre el aroma de un café.
sábado 27 de junio de 2009
HIJA DE ULISES
Hija de Ulises
Bajabas inconsciente por tu vida
hasta despeñarte por ella.
Te diste de bruces con sus rocas
y tu corazón sangrante
dejó abandonados sus latidos
en esta hora maldita del maldito tiempo.
Hija de Ulises,
Itaca no fue para ti ni para los tuyos.
Fuiste reina pero no existió tu reino.
Aunque el sol se estrellaba en tus cabellos
y el mar se rebosaba de tus ojos
la rosa de tus labios solo lucía espinas.
Así eras tú. Infame princesa de papel couché.
Paseabas tu soberbia por un bulevard de sombras
mirando solo al frente, a tus antojos,
para no ver a quienes paseábamos a tu lado,
para no ver los amores incipientes
que dejabas muertos bajo tus pies
atropellados y sucios para siempre.
Fuiste como un viento huracanado
que todo lo arrasa,
que pasa con nombre de mujer
y garras de fiera impía.
Pero el tiempo no perdona,
y, si bien fuiste famosa,
tu nombre solo figura en los anales
de la infamia y el descaro.
Quedaste esculpida en el mármol de los tiempos
como una piedra libertina,
como el ejemplo de la impudicia hecha carne
y con un pedestal de lúgubres amores prohibidos.
Y hoy has muerto sola. Sola con tu belleza ajada,
con tu nostalgia clavada con chichetas a las paredes
mirando desde tus cuencas vacías
aquellas cartas escritas de amor sincero
que dejaste abandonadas en tu desván perverso.
Si, hoy has muerto sola, hija de Ulises.
Has muerto sola porque los cantos de sirena
te embaucaron y arrastraron al abismo.
Bajabas inconsciente por tu vida
hasta despeñarte por ella.
Te diste de bruces con sus rocas
y tu corazón sangrante
dejó abandonados sus latidos
en esta hora maldita del maldito tiempo.
Hija de Ulises,
Itaca no fue para ti ni para los tuyos.
Fuiste reina pero no existió tu reino.
Aunque el sol se estrellaba en tus cabellos
y el mar se rebosaba de tus ojos
la rosa de tus labios solo lucía espinas.
Así eras tú. Infame princesa de papel couché.
Paseabas tu soberbia por un bulevard de sombras
mirando solo al frente, a tus antojos,
para no ver a quienes paseábamos a tu lado,
para no ver los amores incipientes
que dejabas muertos bajo tus pies
atropellados y sucios para siempre.
Fuiste como un viento huracanado
que todo lo arrasa,
que pasa con nombre de mujer
y garras de fiera impía.
Pero el tiempo no perdona,
y, si bien fuiste famosa,
tu nombre solo figura en los anales
de la infamia y el descaro.
Quedaste esculpida en el mármol de los tiempos
como una piedra libertina,
como el ejemplo de la impudicia hecha carne
y con un pedestal de lúgubres amores prohibidos.
Y hoy has muerto sola. Sola con tu belleza ajada,
con tu nostalgia clavada con chichetas a las paredes
mirando desde tus cuencas vacías
aquellas cartas escritas de amor sincero
que dejaste abandonadas en tu desván perverso.
Si, hoy has muerto sola, hija de Ulises.
Has muerto sola porque los cantos de sirena
te embaucaron y arrastraron al abismo.
sábado 20 de junio de 2009
RECUERDO AQUELLOS OJOS…
Recuerdo aquellos ojos,
aquellos ojos tuyos
de océanos inscritos,
y aquellas manos, tus manos abiertas
abarcando nuestro mundo,
nuestros ideales y promesas,
abarcando las dificultades
y los surcos estériles
que acogían nuestro amor.
Nuestra primavera llegó tarde
y la semilla se quemó en las entrañas
de aquel erial indiferente.
Fuimos tal vez como el maíz
en la tierra yerma,
en los injustos pedregales
que nos sembraron de tropiezos.
Fuimos como la espiga estéril
con su manto verde
y el corazón vacío.
Fuimos viajeros por el páramo
de nuestra tierra hostil
buscando el agua
en un pozo inexistente.
No supimos llegar al arroyo
que traía el agua fresca
y que pasaba a nuestro lado.
Poco a poco, consumidos
por el sol ardiente de nuestro mediodía
y ya quemados y vacías nuestras manos,
despedimos aquel mundo que soñábamos
de amores espigados,
de vientos frescos
y noches apacibles.
Ahora, inmerso en la quietud
de aquellos tiempos
recuerdo tus ojos de océanos inscritos
y tus manos, tus manos abiertas
que no pudieron cobijarnos.
Si, nuestra primavera llegó tarde,
demasiado tarde.
aquellos ojos tuyos
de océanos inscritos,
y aquellas manos, tus manos abiertas
abarcando nuestro mundo,
nuestros ideales y promesas,
abarcando las dificultades
y los surcos estériles
que acogían nuestro amor.
Nuestra primavera llegó tarde
y la semilla se quemó en las entrañas
de aquel erial indiferente.
Fuimos tal vez como el maíz
en la tierra yerma,
en los injustos pedregales
que nos sembraron de tropiezos.
Fuimos como la espiga estéril
con su manto verde
y el corazón vacío.
Fuimos viajeros por el páramo
de nuestra tierra hostil
buscando el agua
en un pozo inexistente.
No supimos llegar al arroyo
que traía el agua fresca
y que pasaba a nuestro lado.
Poco a poco, consumidos
por el sol ardiente de nuestro mediodía
y ya quemados y vacías nuestras manos,
despedimos aquel mundo que soñábamos
de amores espigados,
de vientos frescos
y noches apacibles.
Ahora, inmerso en la quietud
de aquellos tiempos
recuerdo tus ojos de océanos inscritos
y tus manos, tus manos abiertas
que no pudieron cobijarnos.
Si, nuestra primavera llegó tarde,
demasiado tarde.
viernes 19 de junio de 2009
ASOMADO A MIS SUEÑOS
Ayer, asomado al balcón de mis sueños
te vi envuelta en una nebulosa,
toda vestida de blanco,
como una virgen de papel.
Quise llamarte pero no tenías nombre
ni siquiera había abecedario.
Quise gritarte pero no existía el grito
ni pude hallar el eco de mi voz.
Y así, encadenado a mi impotencia,
dejé que te marcharas de mi sueño.
Hoy, ya despierto, me pregunto:
¿Cómo puedo amarte si ni siquiera existes?
te vi envuelta en una nebulosa,
toda vestida de blanco,
como una virgen de papel.
Quise llamarte pero no tenías nombre
ni siquiera había abecedario.
Quise gritarte pero no existía el grito
ni pude hallar el eco de mi voz.
Y así, encadenado a mi impotencia,
dejé que te marcharas de mi sueño.
Hoy, ya despierto, me pregunto:
¿Cómo puedo amarte si ni siquiera existes?
miércoles 17 de junio de 2009
LLEGASTE HASTA MI…
Llegaste hasta mi una madrugada
rompiendo los cristales de la lluvia,
perdidos tus suspiros.Y el silencio
yacía acribillado de tacones.
Vestías de placer y de añoranza
con ojos de crepúsculo y turquesa
llevando una corona de miel y oro
y el arca de tu alma llena en penas.
Te vi doblar la esquina de los miedos
subiendo la escalera de los tristes
segundos arropados por el agua
y hacer de un titubeo una sorpresa
llegando a la frontera de tu risa.
Me viste allí plantado en mis deseos
jugando con las horas barnizadas
de vieja soledad y de nostalgia.
Llegaste como diosa en mil destellos
de luz que amanecía de tu rostro
vendiéndome en tu aura opalescente
un mundo de piedad y de promesas.
Fui cauto y mi silencio te dio el mando.
Bebí de la ambrosía de tus labios
y ciego ante las piedras moribundas
perdí la libertad.
.......................Ya por el alba,
rendido ante el amor sin condiciones,
volé por las alturas de mis sueños.
Mis alas desprendidas de plumaje
batieron al trinar de tus deseos
y alzaron mi universo en tu universo,
rozando el manantial de las estrellas.
Allá donde el aroma pierde el nombre
perdí lo que tenía como ofrenda,
mis pasos, torpes ya, retrocedieron
muriendo lentamente entre adoquines.
Y tú, de nuevo ayer entre la lluvia
te fuiste con las brumas de la calle
tejiendo lentamente la distancia.
Un eco humedecido fue la estela
del barco que zarpó con tu mirada
y aquí, el pecho lleno de nostalgia,
me sumo a tu recuerdo doloroso.
rompiendo los cristales de la lluvia,
perdidos tus suspiros.Y el silencio
yacía acribillado de tacones.
Vestías de placer y de añoranza
con ojos de crepúsculo y turquesa
llevando una corona de miel y oro
y el arca de tu alma llena en penas.
Te vi doblar la esquina de los miedos
subiendo la escalera de los tristes
segundos arropados por el agua
y hacer de un titubeo una sorpresa
llegando a la frontera de tu risa.
Me viste allí plantado en mis deseos
jugando con las horas barnizadas
de vieja soledad y de nostalgia.
Llegaste como diosa en mil destellos
de luz que amanecía de tu rostro
vendiéndome en tu aura opalescente
un mundo de piedad y de promesas.
Fui cauto y mi silencio te dio el mando.
Bebí de la ambrosía de tus labios
y ciego ante las piedras moribundas
perdí la libertad.
.......................Ya por el alba,
rendido ante el amor sin condiciones,
volé por las alturas de mis sueños.
Mis alas desprendidas de plumaje
batieron al trinar de tus deseos
y alzaron mi universo en tu universo,
rozando el manantial de las estrellas.
Allá donde el aroma pierde el nombre
perdí lo que tenía como ofrenda,
mis pasos, torpes ya, retrocedieron
muriendo lentamente entre adoquines.
Y tú, de nuevo ayer entre la lluvia
te fuiste con las brumas de la calle
tejiendo lentamente la distancia.
Un eco humedecido fue la estela
del barco que zarpó con tu mirada
y aquí, el pecho lleno de nostalgia,
me sumo a tu recuerdo doloroso.
martes 16 de junio de 2009
A NUESTROS POLITICOS
Habeis secado tantas azucenas,
alzando las espadas de los lirios,
que brotan los puñales del pasado
teñidos de la sangre de mi hermano.
Sembrais vuestras palabras de cizaña
en surcos de las tierras inocentes
matando los jazmines del perdón
e hiriendo lo profundo de las almas.
Venganza es la palabra y la semilla
que echais en esta tierra de labor
y el agua de los odios divididos
hará que pronto nazca la barbarie.
No quiero las izquierdas, ni derechas,
ni centros que perviven de utopías,
no quiero vuestros vómitos inmundos
que siembran el olor a podredumbre.
No quiero en vuestra boca la güadaña
que viene a cercenar las ilusiones
ni quiero las promesas embusteras
que dais como regalo en elecciones.
Sobrais en esta tierra donde en sangre
corrían los fantasmas del pasado
que haceis que poco a poco se conviertan
en nuestros estandartes del futuro.
Marchaos de nuestra tierra que el silencio
hará que nuevamente la azucena
renazca con más fuerza en las podridas
tierras que habeis dejado de recuerdo.
Mañana, cuando ya os hayais marchado,
el cielo se abrirá en un sol radiante
y hará que nos germine la semilla
que habíamos regado con perdón.
alzando las espadas de los lirios,
que brotan los puñales del pasado
teñidos de la sangre de mi hermano.
Sembrais vuestras palabras de cizaña
en surcos de las tierras inocentes
matando los jazmines del perdón
e hiriendo lo profundo de las almas.
Venganza es la palabra y la semilla
que echais en esta tierra de labor
y el agua de los odios divididos
hará que pronto nazca la barbarie.
No quiero las izquierdas, ni derechas,
ni centros que perviven de utopías,
no quiero vuestros vómitos inmundos
que siembran el olor a podredumbre.
No quiero en vuestra boca la güadaña
que viene a cercenar las ilusiones
ni quiero las promesas embusteras
que dais como regalo en elecciones.
Sobrais en esta tierra donde en sangre
corrían los fantasmas del pasado
que haceis que poco a poco se conviertan
en nuestros estandartes del futuro.
Marchaos de nuestra tierra que el silencio
hará que nuevamente la azucena
renazca con más fuerza en las podridas
tierras que habeis dejado de recuerdo.
Mañana, cuando ya os hayais marchado,
el cielo se abrirá en un sol radiante
y hará que nos germine la semilla
que habíamos regado con perdón.
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