POEMARIO DE CALVARED

Poemas inéditos de Carlos Danoz
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sábado, 30 de agosto de 2008

EL ANILLO


Lloré cuanto he podido,

he cubierto mi vida de lágrimas

cual gotas de rocío,

y en el ánima...

una fuerza secreta rompió el anillo.


Tú ya no estás y ahora…

… tu pensamiento es mío.

VIOLINES PARA TI


Los violines abren la aurora

cuando los árboles lloran…

…lloran las hojas ya muertas

como lágrimas vencidas,

amarillas del desgaste

que retozan con el viento

en un claro jolgorio de luz y cuento.


Una trompeta recuerda

los quejidos del otoño

en un trémolo alargado

que galvaniza los rincones umbríos

de los amores desvaídos.

Queda en el aire la sombra

de las noches estrelladas

que se han ido muriendo

desvencijadas de estrellas

y preñadas de algodones y cometas.


Las mimosas, adormecidas ellas,

corren por el paisaje

con sus enaguas de puntillas blanquecinas

en una nostalgia amarilla que se quedó

meses atrás prendida en los silencios del recuerdo.


Los violines rezan en la mañana

un Ave María de rizos musicales

que se encarama por los arabescos catedralicios.

Escalan lo más hondo del sentir

para llegar al alma

y tañen las fibras del sentimiento

para brotar por los poros de la piel

cual gotas cristalinas

que mueren en el olvido más recalcitrante.


Y yo, aferrado a mis ideales,

a los tuyos,

a los de ambos

dejo perderse mi mirada

por el sendero de las delicias

para llegar al aura que te envuelve

y saborear las pasiones que destilas

y que tan desinteresadamente

dejas caer hasta cubrirme.


Para llegar a ti,

a cada neurona suelta,

a cada latido desacompasado

y a cada suspiro descolgado de tus labios.


Para llegar a la cópula

de luces y sombras,

al amancebamiento de hierba y hojarasca,

al matrimonio perfecto de verdes y amarillos

que matiza el otoño de mi vida.


Para que lloremos la conjunción

de una sola lágrima errabunda

por este impávido universo.


Para llegar a ti

y escribirte mi epitafio

con un rosario de besos.

IN MEMORIAM (A los fallecidos en el accidente de Barajas)


Existe un bosque de cruces

plantadas sobre Barajas

existe un bosque de cruces

con una sombra muy larga.


¡Cómo volaba la suerte,

ay, madre, como volaba!

¡Cómo llevaba en sus pliegues

el filo de la guadaña!


Cuando nacía la tarde,

solo una puerta cerrada,

la luz se quedaba afuera,

y adentro la noche aciaga.


Calló un pájaro en su canto

porque la parca cantara

y entra la hierba maldita

pudiera enterrar sus garras.


¡Cómo volaba la suerte,

ay, madre, como volaba!

¡Cómo llevaba en sus manos

aquella lista tan larga!


Entre las llamas la muerte,

la salvación en las aguas

benditas sin que haya iglesia,

benditas sin sus campanas.


De un puzle, las piezas sueltas

quedaron abandonadas,

ya nadie podrá montarlo

con piezas que así no cuadran.


¡Cómo volaba la suerte,

ay, madre, como volaba!

¡Cómo llevaba en el aire

un grueso manojo de almas!


Existe un bosque de cruces

que crecen sobre Barajas

y extiende su sombra negra,

su negra sombra tan larga.

jueves, 28 de agosto de 2008

LA FÁBULA DEL PÁJARO CIEGO


Un pájaro ciego dice
a una ranita sin patas:
-Te doy mis alas a cambio
de que me des tu mirada.


La rana le mira y dice:
¿Para qué quiero tus alas?
tu sigue volando ciego
que yo no vuelo en las charcas.


No ofertes nunca tus alas
a quien nada sobre el agua
ni a ese pájaro que vuela
pretendas venderle escamas.

CUATRO CLAVELES


Sube el caballo la cuesta

por donde sube la muerte

sube un jinete que lleva

en su navaja tu suerte.


Escupe la luna el plomo

y muerde sobre Albacete,

levántate chica y huye,

vete, muchacha, vete.


Sedienta viene la espuelas

clavada sobre el jinete,

que trae angustia temprana,

que trae angustia por verte.


Levántate chica y huye,

vete, muchacha, vete

que las estrellas de plata

vienen con cuatro claveles.


Hacen frialdad de adoquines

los cascos por la pendiente,

el viento acorta su paso

y el feto llora en el vientre.


Levántate chica y huye,

vete, muchacha, vete

que atando viene a tu reja

cuatro intenciones de muerte.


La luna tiñe de luto

la casa de blanco y verde

y adentro, sobre la chica,

relucen cuatro claveles.

AQUEL TE QUIERO


¿Recuerdas aquella tarde?

El sol herido de muerte

empapaba algodones de sangre

a lomos del horizonte

y las olas coreaban

entre risas

nuestros besos

luciendo sus blancos dientes

mordaces y juguetonas.


Dos palabras resbalaron

por el aire,

como un ligero vuelo,

como una mariposa

de alas silentes y nerviosas

que volando entre arabescos

despertaba nuestras almas.


“Te quiero”


Y el viento, rapaz helada,

las arrancó para arrastrarlas en su seno,

para llevarlas a la salida de la realidad más cruda,

por donde luego perdí tus huellas

hace tantos años…


Y ahora, de nuevo, aquí,

solitario,

hundido en la maraña de recuerdos,

respiro nuevamente aquella imagen,

y sobre los puzles de la arena,

tus huellas se despiden entre las aguas voraces

donde nunca más has resurgido.


Desde algún lugar

sé que me miras

y que libas de mis lágrimas,

surcos inocentes

de este deseo imposible…

Se que las aguas son tus ojos

profundos, enamorados…


Y ahora, de nuevo aquí,

desde mi soledad hiriente,

otra vez te traigo aquél “Te quiero”.

EL PINO MEDITERRANEO (Especie de pino que crece pegado al suelo)


Se arrastra sobre la tierra

el pino mediterráneo,

clava su garra en la arena

y en el mar sepulta el ánimo.


Sus penachos de esmeraldas

ejercen de caracola

libando la espuma blanca

que al hombro portan las olas.


Piensa en brisas ateridas

cuando adormece su vuelo,

deja el pájaro su aire

para medirse en el suelo


y repta, cangrejo verde,

por la playa bulliciosa

sobre las rocas que sienten

sus caricias misteriosas.



Se arrastra sobre la tierra

el pino mediterráneo

como arrastro yo la pena

de saber que no te valgo.