Hoy me he levantado con la envidia
cosida a mis entrañas.
Envidio esos caballos locos
que chapotean tras sus cabellos revueltos,
el azabache que oculta sus uñas
de este mundo impío
y esas manos puras,
de espontáneos ademanes,
que no alcanzo a poder tocar
si no con el pensamiento y el deseo.
Envidio el viento
que puede rozar sus labios
tan versados en el verso
y sus mejillas bordadas
de terciopelo puro
y tan distantes…
Hoy me he levantado con la envidia
encerrada entre mis puños.
y de envidia le propongo un burdo trato.
Quisiera darle todo el amor,
todo el amor que cabe en una vida,
y a cambio usted me entregaría
ese aroma que la envuelve,
su sonrisa de locuaz melancolía
y su mirada llena de proyectos.
No sé si le parece un adecuado trato
pero nada tengo más valioso
que este amor que riego cada día
y que para usted cultivo.
Y, al margen de este mundo,
sentaré todo mi anhelo
en las aguas distraídas
buscando una botella,
la que traiga su mensaje,
y que también envidio
porque vendrá
de la caricia de sus manos.
Vestimenta de campanas
Hace 3 horas


